Vi tus ojos, sonreí y no supe que decir, simplemente contemple tu mirada, el susurro de tu voz acariciando mis mejillas, enviando pequeños punzones a mi cuerpo generando un cosquilleo y a la vez escalofrió, convirtiendo mi piel como la de una gallina. Me sonreíste y no supe que hacer simplemente quede como una estatua, y todo lo que desee decir en ese momento quedo como un enorme nudo en mi garganta generando un extenso suspiro que por poco para mi corazón.
Hoy feliz de recordar esos momentos me produce alegría saber que nunca tuve control cuando encontré el amor y lo curioso, todavía no lo tengo, ni quiero tenerlo pues comprendo que al poder manipularlo se pierde ese encanto. Es cuando dejas de escribir poemas, crear locuras, soñar intensamente creer en momentos de que eres un gran caballero, a veces un galán, un don Juan, un príncipe o un tierno osito… que se yo. Todo esto puede sonar incoherente, pero de eso se trata cuando sientes algo especial por alguien. Simplemente dejas volar tu imaginación y tu instinto del amor producen en ti algo nuevo,las ganas de vivir en un paraíso, por eso hoy, mañana o algún día vívelo con mucha energía y sonreirás cuando te acuerdes de esos momentos maravillosos que has vivido.